viaje del heroe

Las llaves del viaje

 josephcambell “… El héroe mitológico abandona su choza o castllo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura. Allí encuentra la presencia de una sombra que cuida el paso. El héroe puede derrotar o conciliar con esta fuerza y entrar vivo al reino de la oscuridad (batalla con el hermano, batalla con el dragón, ofertorio, encantamiento), o puede ser muerto por el oponente y descender a la muerte (desmembramiento, crucifixión). Detrás del umbral, después, el héroe avanza a través de un mundo de fuerzas poco familiares y sin embargo extrañamente íntimas, algunas de las cuales lo amenazan peligrosamente (pruebas), otras le dan una ayuda mágica(auxiliares). Cuando llega al nadir del periplo mitológico, pasa por una prueba suprema y recibe su recompensa. El triunfo puede ser representado como la unión sexual del héroe y la diosa madre del mundo (matrimonio sagrado), el reconocimiento del padre-creador(concordia con el padre), su propia divinización (apoteosis) o también, si las fuerzas le han permanecido hostiles, el robo del don que ha venido a ganar (robo de su desposada, robo del fuego), intrínsecamente es la expansión de la conciencia y por ende del ser (iluminación, transfiguración, libertad). El trabajo final es el del regreso. Si las fuerzas han bendecido al héroe, ahora éste se mueve bajo su protección(emisario); si no huye y es perseguido (huida con transformación, huida con obstáculos). En el umbral del retorno, las fuerzas trascendentales deben permanecer atrás; el héroe vuelve  a emerger del reino de la congoja (retorno, resurrección). El bien que trae restaura al mundo (elixir).

El Héroe de las Mil Caras, Joseph Campbell

 Todo viaje del héroe encierra una psicología sagrada. En casi todas las tradiciones culturales y  religiosas lo que aparece es que el anhelo más profundo de toda alma humana es el de retornar a su fuente espiritual. Búsqueda activa de la relación con los arquetipos. Al fin del viaje el héroe experimenta la unión con el amado del alma, nuestro arquetipo personal, el representante de Dios en nosotros. El gran arquetipo en este sentido es el Self.