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Etapas del Viaje

Hay dos grandes trabajos para héroes y heroínas:

  1. La partida: Retirarnos de la vida diaria y abrirnos a las zonas  en las que podemos ubicar las fuentes (de nuestro poder). En esta faceta viajamos hacia adentro en busca de las grandes formas  e historias, la magia y el conocimiento olvidado de fases previas  o más profundas de nuestra existencia. En este viaje podemos llegar a zonas o estructuras en nuestro interior que permanecen incompletas. Estos son nuestros potenciales heroicos ocultos (que a veces aparecen en el mito como amigos o ayudantes secretos). Recordemos aquí la definición de Cirlot, donde nos dice que estudiar, investigar, etc, son modalidades del viaje.
  1. El regreso: Volver a la vida diaria con el conocimiento que hemos ganado en las profundidades y ponerlo en uso para redimir a la época y a la sociedad.

En este punto diferenciamos a los héroes redentores de los que no lo son. Ambas etapas tienen que estar presentes para que haya un viaje completo. Sin embargo hay héroes cuyo viaje finaliza en el estadio en el que alcanzan la propia iluminación. Pero no se cumple la etapa del regreso al hogar para redimir al grupo o apoyar a la elevación colectiva al siguiente nivel de conciencia. Jesús, Odiseo y Parsifal son héroes redentores. Odiseo alcanza la iluminación en la isla del sol, pero comprende que debe regresar.

El clásico viaje del héroe está resumido en un esquema muy ajustado por el mitólogo, autor del “Héroe de las mil caras” Joseph Campbell. Existe también un esquema hecho por el crítico ruso Vladimir Propp, que es el resultado del estudio de muchos cuentos de hadas. Allí Propp habla de una serie de funciones que se repiten como una estructura o esqueleto en el cuento tradicional. (La partida, el ecuentro con el objeto mágico, el ayudante, el oponente, etc). Nosotros vamos a manejarnos dentro de este esquema de Campbell. Pero ambos son asimilables.

 

Graciela Caprarulo