Mitos y Arquetipos Masculinos

Graciela Caprarulo   18 marzo, 2016   Comentarios desactivados en Mitos y Arquetipos Masculinos

HEROEAquí nos dedicaremos a la tradición que se impuso sobre la religión de la Diosa y que consagró un modelo netamente solar y masculino.
Toda la mitología que recrea la idea de un casamiento sagrado que se produce entre el rey y la tierra intenta establecer justamente este concepto de que el matriarcado, representado por las culturas de la agricultoras, tiene su continuidad en el patriarcado que la sucede y, el rey, para legitimarse como tal, debe juramentar esta fidelidad.

Este modelo masculino resulta en cierta forma menos ajeno para nosotros y emerge a lo largo de toda nuestra tradición occidental. Sin embargo debemos revisar nuestros conceptos acerca de la masculinidad ya que, en la modernidad, estamos fuertemente separados de la idea original de masculinidad que existió en el mundo antiguo. Y, a su vez, mucho más cerca, como cultura, de representar la sombra del patriarcado. Hoy nos hallamos bastante lejos de la promesa antigua en que los gobernantes juraban proteger la tierra de todo abuso y toda injusticia. Algunos ejemplos de esto son la depredación de los recursos naturales, la acumulación de riqueza en manos de pocas personas y, paralelamente, la creación de una pobreza extrema, la generación de guerras que tienen como único propósito devastar a otros pueblos y apoderase de su fuente de riquezas.

Podremos ver cómo estos modelos se han ido deteriorando desde la idea de los primeros héroes hasta los paradigmas consagrados por nuestras sociedades contemporáneas, estableciéndose, en muchos casos, directamente como antihéroes. Es decir, Occidente terminó dando como resultado una sociedad que postula, solapadamente, que la ética del guerrero y el éxito del guerrero son dos cuestiones que pueden funcionar en forma separada. Este concepto hubiera sido completamente inaceptable para un héroe del mundo antiguo, al que conocemos como la Edad de Oro, ya que era su ética personal justamente la que le concedía el estatus heroico.
Mucho se ha hablado sobre los abusos del patriarcado. Desde el punto de vista de los arquetipos, éstos serían claramente aspectos de su sombra.
Sin embargo el patriarcado, como proceso civilizador y cultural, ha dejado también numerosos saldos positivos. Desde la organización de los pueblos en sistemas socio políticos, hasta el establecimiento del ordenamiento jurídico, la ciencia y todos los aspectos que conocemos bajo el nombre del progreso.
3_parisDespués de la revolución cultural de los años 70 y con el advenimiento de los movimientos feministas, todo lo que fue circunscripto al territorio patriarcal quedó sumido bajo un halo de sospecha. Hoy, a más de cuarenta años de aquellos acontecimientos podemos decir que estamos en condiciones de establecer una fórmula que balancee los mejores aspectos de las tradiciones matriarcales y patriarcales.

El patriarcado ha dejado heridas profundas no sólo en las mujeres sino, fundamentalmente, en los hombres. A medida que avancemos sobre los distintos arquetipos culturales veremos cómo nuestra sociedad ha aceptado sólo una parte de las posibilidades de expresión de lo masculino, condenando a los hombres a vivir fragmentados y, en algunos casos, a experimentarse como fracasados o marginados, cuando no han podido o elegido seguir los modelos consagrados por la sociedad.
Los arquetipos son modelos preexistentes en la cultura, que determinan ideales, valores y conductas a seguir. Sobre estos arquetipos se asientan también los modelos heredados de nuestra familia y que son parte justamente de la mitología familiar. Sobre esto se despliegan las propias estructuras psíquicas de un individuo. Este complejo mosaico de posibilidades hace que el proceso de la libre expresión sea muy difícil para cada uno.
Los dioses interiores no sólo son reflejos de esos paradigmas dentro de cada hombre sino que también son reflejos de los aspectos masculinos de la mujer, o sea, los rostros de su Ánimus. De la misma manera los hombres podrán reconocer su vinculación con una diosa en particular.
En este sentido todo arquetipo se asocia con un don otorgado por un dios o diosa y sus conflictos potenciales. Estas poderosas predisposiciones invisibles afectan la personalidad, el trabajo y las relaciones.
Pero quizá el mito más impresionante de Occidente y, el que probablemente describe la raíz de su intolerancia frente a lo diferente, es el que cuenta la historia de Procusto.

MITOS DEL PATRIARCADO

Yendo de adelante hacia atrás podemos tomar una historia contemporánea que encuentra sus raíces en lo más hondo de la cultura griega. En la actualidad fue muy famosa la saga que conocemos como La Guerra de las Galaxias de George Lucas. Sabemos también que Joseph Campbell lo ayudó asesorándolo sobre esta historia arquetípica.
DARTH VADERAllí se cuenta la historia de un padre oscuro y su hijo. Conocimos a Darth Vader, un padre poderoso que intenta destruir a su hijo, un tema común en la mitología griega. Por otro lado su hijo, Luke Skywalker es el héroe que realiza su viaje iniciático. Todo hombre contemporáneo tendrá que descubrir lo que le sucedió en el pasado y también a la humanidad. Encontrar su verdadera identidad (psicológica y espiritual), aliarse con su hermana (como una feminidad poderosa, interna y externamente) y unirse a otros hombres y criaturas afines a él en su lucha contra el poder destructor. Sólo el hijo, al no repetir la historia de su padre y sucumbir al miedo y al poder, puede liberar al padre amoroso que durante tanto tiempo estuvo encerrado en Darth Vader, símbolo de lo que le puede suceder a un hombre dentro del patriarcado.
Éste hombre usaba una máscara de metal negro que no podía quitarse porque, de hacerlo, moriría. Es un símbolo del hombre que se ha consagrado a la búsqueda de poder y prestigio y para quien esto se convierte en el norte de su vida, comiéndose sus rasgos humanos. Darth Vader es una imagen del lado oscuro del patriarcado. Igual que él, muchos hombres no pueden quitarse la máscara (persona) que han creado y nos se reconocerían sin ella. Cuando un hombre poderoso se jubila o retira deberá llevar a cabo el cuidadoso proceso de desidentificación.
Darth es un personaje que entronca con la mitología griega y está a la altura de Urano o de Cronos (dioses que mataron a sus propios hijos). No es hasta el final de su historia que comprendemos que él también está herido, que ha sufrido la violencia de su sociedad y que es un hijo sin padre. La razón de la hostilidad del patriarca contra el hijo es, por supuesto, el miedo de que su poder o autoridad le sea arrebatado. En todos estos casos la madre ha resultado muy débil a la hora de asumir la defensa de los hijos y, muchas veces también, ha padecido el mismo abuso.
Recientemente escuché en una conferencia a un grupo de sociólogos de diversos orígenes que realizaron una investigación y llegaron a la conclusión de que, en los ámbitos en los que surge la delincuencia, hay una ausencia de la figura paterna. Situación que favorece que los hijos crezcan sin orientación o principios y valores que los guíen.
En la base de nuestra propia cultura se halla una de las claves más importantes también para superar esta problemática, la historia de la dinastía olímpica.

EL CENTÉSIMO MONO

La posibilidad de gestar los nuevos arquetipos está sustentada por la teoría de los campos mórficos que nos dicen que, cuando una conducta se repite lo suficiente, forma un campo morfogenético, que genera una memoria acumulativa y se transmite a través de las especies. Esta teoría es más popularmente conocida como el efecto del centésimo mono. En algún momento se alcanza el número de individuos necesario para generar una inclinación de la balanza y entonces surge un nuevo arquetipo en el inconsciente colectivo.
En síntesis, si el hijo de Metis ha de sustituir a Zeus en nuestra cultura esto sólo podrá ocurrir cuando haya una serie de individuos que confíen en el amor más que en el poder y basen sus acciones en este principio. De acuerdo a la teoría de Sheldrake, descubridor de los campos mórficos, cuanta más gente lo haga, más fácil resultará, hasta que un día alguien será ese centésimo mono anónimo.
san jorgeCasi toda la mitología heroica nos ha enseñado que, en algún momento del camino, el éxito del héroe radica pura y exclusivamente en su fe y en la fidelidad a sus sueños y visiones.
Todos hemos venido al mundo como niñas y niños en busca de amor. El poder es una motivación completamente secundaria y no vital. Cuando no conseguimos el amor, muchas veces hacemos del poder el eje de la búsqueda. Pero si nos hacemos conscientes de que nuestras elecciones están entorno a decidir en qué principio basaremos nuestra vida, en el amor o en el poder, podemos encontrar la fuerza heroica para seguir aquello que amamos y que es lo único que podrá conferir un sentido a nuestras vidas personales.
La primera decisión valiente suele ser la más difícil. La segunda vez será más fácil y así sucesivamente hasta que llegue un día en que el amor se vuelva el principio rector de nuestra psique.

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