Mitos y Arquetipos Femeninos

Graciela Caprarulo   18 marzo, 2016   Comentarios desactivados en Mitos y Arquetipos Femeninos

diosa 1En los últimos tiempos el tema de la tradición de la Diosa se ha expandido y quizá podríamos decir incluso que se ha puesto de moda. Especialmente a raíz de la polémica instaurada por el Código Da Vinci, que ha recreado la idea de que en tiempos remotos, anteriores a las culturas del hierro, en el mundo entero se adoraba a una forma femenina de Dios conocida como la Diosa,  la gran divinidad. El Código plantea incluso el hecho de que la propia tradición judeo cristiana rescataba esta idea y de que una parte de los cristianos primitivos adoraban a María Magdalena como la continuadora de las enseñanzas de Jesús. Más allá de esta posibilidad, parece cierto que Jesús deja su legado a su madre y deja a su madre a la humanidad, citando aquellas palabras  que le dice a Juan y a María, al pie de la cruz “… Madre, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu madre…”. En Juan está simbolizada toda la comunidad. Imaginemos lo revolucionario que podría resultar esto hace 2000 años, en el seno de la cultura judía: que un rabino judío dejara a una mujer, liderando un movimiento espiritual. Tuvieron que pasar 2000 años para que empecemos a ver esto convertido en realidad.

La tradición de la Diosa tiene también sus detractores. Algunas corrientes antropológicas que sugieren que todas estas colecciones de estatuillas hechas generalmente en barro o arcilla, que muestran a una mujer embarazada, estaban relacionadas a una veneración de la mujer como generadora de vida y a la tierra y su fertilidad, pero que nunca la diosa representó una divinidad de poder.

Sin embargo las culturas antiguas están llenas de ejemplos que dicen lo contrario.

En Egipto por ejemplo, se consideraba que los 9 dioses o Neters, que eran esencias que impregnaron todo lo creado, eran hijos de Nut, la bóveda celeste. Ella había creado el mundo.

En la mitología Babilonia, hay también una diosa creadora, que es Tiamat. En estas mitologías se va contando la historia de cómo esta Diosa va siendo desplazada por dioses solares que traen los invasores indoeuropeos hasta que se instauran completamente los patriarcados y la Diosa es fragmentada y reducida a su rol de consorte. Comienzan entonces a surgir diferentes diosas, que encarnan distintos aspectos de la que antes fue una única divinidad. Surge así el concepto de una diosa del amor, una diosa del hogar, una diosa guerrera, una diosa madre, etc.

LOS TRES PRINCIPIOS DE LA TRADICIÓN DE LA DIOSA

Para Starhawk, los tres principios centrales de la tradición de la Diosa son: la inmanencia, la interconexión y la comunidad.

Inmanencia significa que la Diosa, los Dioses en general están encarnados y que cada uno de nosotros es una manifestación del ser viviente en la Tierra. La naturaleza, la cultura y la vida en toda su diversidad son sagradas. La inmanencia nos llama a vivir nuestra espiritualidad aquí en el mundo, a pasar a la acción para preservar la vida en la Tierra y a vivir con integridad y responsabilidad. Inmanencia es lo que en la tradición hinduísta se considera brahman, que está en todas las cosas. En el cristianismo está noción aparece más en las tradiciones gnósticas, por ejemplo en el Evangelio de Tomás.

Interconexión es la comprensión de que todos los seres están interrelacionados, que estamosdiosa2 unidos a todo el cosmos como partes de un organismo vivo. Lo que afecta a uno de nosotros nos afecta a todos. De esta manera la interconexión exige que seamos compasivos, que tengamos la capacidad de sentir con los demás con tanta fuerza que nuestra pasión por la justicia despierte. Actualmente con el auge de la física cuántica, por ejemplo estamos abriéndonos a este concepto como el descubrimiento de una gran novedad. Pues bien, las culturas arcaicas sabían esto, y vivían en la conciencia de su poder de afectar y ser afectados por todo lo que los rodeaba. En la edad Media, con la expansión de la alquimia esta noción llegó a su máximo esplendor en lo que los alquimistas dieron en llamar “el Alma del Mundo”.

Por todo ello la tradición religiosa de la Diosa se vive en Comunidad. Su concentración principal no es la salvación individual, ni la iluminación, ni el enriquecimiento, sino el crecimiento y la transformación que llegan a través de las interacciones íntimas. La comunidad no sólo incluye personas sino también animales, plantas, tierra, aire, agua y sistemas de energía que sostienen nuestras vidas.

LA DUALIDAD

La Diosa encarna una dualidad intrínseca, es portadora de los aspectos luminosos de lo sagrado femenino. Es madre de toda la vida, gran matriz universal y cósmica de la que se origina todo principio. Es por ejemplo, Nut, para los egipcios, la bóveda celeste, el gran vientre del que todos provenimos.

En su lado oscuro representa el principio de destrucción y muerte, el lado oscuro de lo femenino, la gran devoradora de la vida. Fue representada, por ejemplo, por la diosa Kali en el hinduísmo.

Ambos, el principio de creación y el principio de destrucción, son la esencia de lo femenino. Este ciclo que está expresado en la Naturaleza, es un ciclo que asegura la renovación permanente de la vida y que las mujeres llevamos en el cuerpo a través del ciclo de las menstruaciones. En una cultura arcaica, por ejemplo, no podría haber nada más ritual para imaginar que una ofrenda de sangre.

LOS MISTERIOS FEMENINOS – EL MODELO LUNAR

lunas

“… Para que la Diosa pueda emerger plenamente en la cultura y transformarla, es necesario que suficientes personas sean conscientes de estos sagrados y profundos momentos en los que una mujer y la Diosa forman una unidad…”.

Jean Shinoda Bolen

LUNA CRECIENTE

Corresponde al momento del ciclo donde podemos ver una fase de media luna iluminada, y la zona izquierda desde el punto de vista del observador está en sombra.

Se relaciona con el incremento y la acumulación. Se dice que esta luna posee una fuerza de crecimiento por lo que muchas mujeres se cortan el pelo con esta luna.

Es un momento de iniciativa, incremento, individualidad y acción. En el ciclo menstrual representa la preparación del útero y del ovario para generar el óvulo.

Le corresponde el aspecto de la Diosa Triple que es la Virgen, dueña de sí misma y que no depende de nadie para cumplir su misión. El poder que la caracteriza es el poder de iniciar y actuar. Su etapa vital es la Joven (niña o adolescente).

Entre las diosas griegas asociadas a esta luna creciente están Artemisa, Atenea y Hestia.

LUNA LLENA

Corresponde al momento del ciclo donde podemos ver la luna totalmente iluminada. Este tiempo se relaciona con la plenitud, la manifestación, el agradecimiento y la plena conciencia, ya que los rayos del sol (la conciencia) iluminan toda la superficie de la luna que representa al inconsciente.

Es un momento de creatividad, de concretar, de encontrarse con el otro para realizarse. Es tiempo de dar, de verse reflejado en todos los frutos por los que se trabajó.

Le corresponde el aspecto de la Triple Diosa que es la Madre. Sus características son: compasión, generosidad, poder, creatividad. La caracteriza el poder de dar y crear. En el ciclo menstrual representa al útero con el óvulo listo para la fecundación.  Es la madre o mujer plena con sus logros.

Los arquetipos son Démeter y Perséfone.

LUNA MENGUANTE

Muestra media faz iluminada, la zona de la derecha del observador está en sombra. Se relaciona con lo que decrece, con disminuir, por eso los líquidos del cuerpo se eliminan con facilidad durante este período. Se asocia a los rituales de limpieza, liberación y purificación. Es el momento de realizar los cortes necesarios para que se produzcan los cambios de raíz.

Es un tiempo de evaluación de lo realizado, de discernir y separar la paja del trigo para soltar.

Corresponde el aspecto de la Diosa Triple que es la Hechicera. La caracteriza el poder de elegir, cortar y soltar para liberar. En el ciclo menstrual es la fase de preparación del sangrado, cuando el óvulo no ha sido fecundado.  Es la mujer en su edad madura.

El arquetipo vinculado es Afrodita.

LUNA NUEVA

Es el ciclo donde no se observa cara iluminada. Se conoce como “Noche Oscura”.

Es el momento del sangrado menstrual. Las mujeres que están en la menopausia pueden mirar al cielo y recuperar la noción de ciclo siguiendo a esta luna. Así pueden seguir estando conscientes de que la vida es ritmo y ciclo, muerte y renacimiento.

Las mujeres que se deprimen durante el sangrado (además de las cuestiones hormonales en juego), están identificadas con aquello que tiene que soltar y dejar ir, por eso lloran su pérdida. Las que se sienten irritadas e intolerantes o con dolores punzantes, sienten furia por soltar y, a través del enojo, buscan retener aquello que es viejo y tóxico.

Corresponde el aspecto de la Triple Diosa que es la Bruja. Manifiesta el poder de influir.

En las tribus de los pueblos originarios, las mujeres que sangraban durante la luna llena (inverso al ciclo) se consideraban lunas rojas. Eran apartadas para ser preservadas y se consideraba que habían realizado trabajos psíquicos para la comunidad y por eso se las cuidaba de las demandas de la tribu durante esos días.

En el culto a la Diosa, la sangre menstrual era sagrada y portadora de la energía vital reservada para el nuevo ser. Por eso se ofrendaba a la Tierra.

La etapa es la de la anciana o la Abuela. La Diosa es Hécate.

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